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Opinión

VIOLENCIA HACIA LA MUJER: UN ASUNTO DE NUNCA TERMINAR.Opinión.Marcelo Chinche Calizaya

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La violencia hacia las mujeres, está muy lejos de extirparse en una sociedad donde prima un patriarcalismo silencioso, pero al mismo tiempo insalubre; cuyos cánones de configuración históricamente abigarrados en un oscurantismo decadente, impiden construir escenarios armónicos de respeto, igualdad, equidad y tolerancia en las interacciones sociales –principalmente familiares-, políticas, económicas e incluso culturales.  

Varias fueron las manifestaciones y dicciones tendientes a cambiar estas atroces realidades, luego de constatarse habituales conductas de violencia retrograda y degradante que, literalmente, avergüenza al “género masculino”; pues externaliza ausencias, miserias y limitaciones de aquellos “seres”, cuya estrechez descomunal, no solo bloquea cerrilmente capacidades de discernimiento racional, sino también evidencia prácticas normalizadas de abuso, arbitrariedad e imposición vehemente de preceptos deleznables, pero hábilmente empleadas para resolver diferencias cotidianas emergentes.  

Preocupa de sobremanera el legado que vamos dejando a las nuevas generaciones que observan atónitos, entornos de extrema violencia y, cuya regulación jurídica ha demostrado su ineficacia e insuficiencia para cambiar estas realidades. Ello se agrava aún más, cuando son testigos mudos de situaciones íntimas -que emergen dentro del hogar- donde el agresor descarga su ira e irritabilidad contra su pareja – llegando incluso a desenlaces fatales-, que no los exime, pues también suelen ser afectados directa o indirectamente.  

Al parecer, la promulgación de la Ley integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia (348), fue menesterosa; pues es innegable la vigencia de actos infames, ataques y agravios psicológicos, físicos y económicos contra la mujer. Según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, Bolivia es el país donde se registran más asesinatos a mujeres en Sudamérica. El 2018, se registró un total de 130 feminicidios. La cifra bajó para el 2019 con 117 asesinatos.

Desde el 01 de enero hasta el 26 de agosto de 2020, el país registra 83 casos de feminicidio a nivel nacional. La Paz, registra el mayor número (30) de casos; le sigue Santa Cruz (13); Cochabamba (12); Oruro (11); Beni (6), Potosí (4); Chuquisaca (3), Tarija (2) y Pando (2). Uno de estos casos que conmocionó al país, fue el cruel asesinato de Betsabé–víctima 79 de 83-, por su enamorado, Adán Boris Mina, ex teniente de Policía. Tras estar desaparecida desde el 11 de agosto, sus restos finalmente fueron hallados después de doce días, estableciendo que el deceso fue por disparo de arma en la cabeza.  

Queda claro que la violencia contra la mujer es intensamente prevalente, siendo la violencia de pareja una de las formas más comunes y, por lo mismo, patentiza un “alto grado de vulnerablidad”; pues la mujer mantiene una relación con su verdugo. Tal situación se agrava si tomamos en cuenta la pandemia del Covid-19, que sin pensarlo –dado el confinamiento aplicado- se ha convertido en factor conveniente de aquellos cobardes agresores que ejercen violencia doméstica.  

Más allá de interpelarlas políticas gubernamentales para frenar este flagelo que amenaza seguir incrementando estadísticas de nuevas víctimas por un “machismo retrograda e impune”, aprovechándose de leyes –como la 348-, cuya ineficacia e inconmensurable exigüidad de recursos; respaldo de reglamentaciones complementarias; así como un conjunto de políticas de Estado representan obstáculos a la protección y prevención de la violencia contra la mujer.   

Ya no es momento de elucubrar discursos, programas y proyectos ilusos que se los lleva el viento, cual quimera inverosímil. Se trata de lograr que las leyes se apliquen con celeridad y prontitud; de ir borrando el tatuaje del dolor y la angustia de aquellas victimas que llevan en el cuerpo y en el alma, huellas de una violencia normalizada no sólo al interior de los núcleos familiares, sino también del propio sistema social, político, económico y cultural, que históricamente ha subyugado, discriminado y subvalorado el derecho a vivir con dignidad y libre de toda forma de violencia por razones de género. 

MGR. MARCELO CHINCHE CALIZAYA

DOCENTE e INVESTIGADOR

UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN SIMON – UMSS – CBBA

COLUMNA ENTRELINEAS

C.I. 4391643-Cbba

Fono: 4755442 – 73776440

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SANTA CRUZ CONTAMINADA CON EL MIEDO, ODIO Y LA VIOLENCIA .Opinión.HERNAN CABRERA M.

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Los dos son tan responsables como pretenderán lavarse las manos de una realidad que no se dice: el paro indefinido ha contaminado de violencia las relaciones sociales y humanas.

El gobierno, la gobernación de Santa Cruz y el Comité Cívico, ciegos, sordos y mudos, se han enfrascado en esta odisea censal con el único objetivo de demostrar quién tiene más poder y quién es el que manda en este departamento.

El Censo, si el Censo es un derecho que tenemos todos y es una obligación del Estado de realizarlo cada diez años. No lo hizo. Debe haber sanciones para los INcapaces.

Estos 32 días de paro-bloqueo indefinido nos deja una sociedad herida, enfrentada, confrontada y desangrada en sus sentimientos de vecindad y pertenencia identitaria.

Lograron confrontar y abrir más las brechas entre collas vs cambas, blancos vs indios, pobres vs ricos, yescas vs platudos, masistas vs pititas, cruceños vs cruceños. Este es el mayor logro del poder nacional y departamental: sembrar la semilla del odio y odiarnos más entre ciudadanos de una misma sociedad.

Los empresarios, el Ministro de Economía, la prensa se lamentan de que el paro indefinido ya generó una pérdida económica de más $us 1.000 y que las empresas están en crisis. Ese no es el problema, al fin y al cabo, la vocación productiva y de temple de los cruceños lograrán recuperar esas pérdidas.

Pero la mayor pérdida que debemos afrontar y analizar es aquella que tiene que ver con las actitudes, el sentimiento y los valores que encarna todo ser humano. El paro nos violentó, nos perforó y abrió el demonio que tenemos en nuestro interior. El paro ha sido y es un golpe muy bajo a los derechos humanos y a la convivencia social.

En cada urbanización o barrio se pelearon y se insultaron vecinos contra vecinos, parientes contra parientes, ciudadanos contra ciudadanos. Unos apoyando el paro-bloqueo y otros queriendo salir de sus casas para cumplir con su jornada laboral, una emergencia o simplemente para darse un paseo.

Ahí están tantos casos de la violencia desde el Estado: el accionar irresponsable de la Policía que permitió las peleas entre los sectores; la manipulación de la justicia para encarcelar a los reclaman censo; el alargue del conflicto que permitió el gobierno y tratar a este reclamo legítimo con las patas, y otros hechos.

La violencia desde los ciudadanos que bloquearon a otros ciudadanos, generando daños contra nosotros mismos: órdenes para no pasar en los puntos de bloqueos, exigencias que deben mostrar certificados de trabajo, amenazas contra los que cuestionan la protesta, controles estrictos para evitar el traslado de gente, vulneraciones a los derechos humanos al trabajo, a la salud, a la vida, al transporte, etc.

Cuando vemos a jóvenes y mayores apuntando con sus cohetes a los otros y éstos respondiendo de la misma manera, gritándose insultos de todo calibre significa heridas que se han abierto de forma lacerante, que nos cuestionan si la violencia será la dosis diaria en nuestras relaciones sociales.

El paro nos ha contaminado con el virus más poderoso contra la humanidad: el odio frente al otro y el miedo de que el vecino es mi enemigo, el miedo a vivir siempre en alerta. El miedo y la violencia son dos aliados necesarios del poder y los poderosos.

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Arabia jugó (y ganó) con alma.Opinión Roberto Aguirre Durán

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Como se debe jugar un partido de selecciones, máxime si se trata de un Mundial de fútbol, así lo afrontó Arabia Saudita: dejando el alma en la cancha. A esa entrega física en todas las líneas le sumó valentía para ir al frente y un par de pinceladas de talento le permitieron revertir un tempranero gol en contra (obtenido por Argentina con un discutible penal) para terminar imponiéndose por 2-1 y dar la primera gran sorpresa en Catar 2022.

Arabia fue fiel a su libreto. Jugó con mucha intensidad para marcar al rival y también para presionar en la recuperación del balón. Se vio la mano del DT francés Hervé Renard, quien eligió la trampa del fuera de juego, interpretada a cabalidad, para evitar que sus dirigidos fueran rebasados en el ‘mano a mano’ por la habilidad sudamericana. Al inicio del complemento, los ‘Halcones Verdes’ se atrevieron a salir por la gloria, alcanzada como premio a su gran efectividad (dos llegadas, dos goles) en esos diez minutos en los que Argentina lució adormilada.

Con más voluntad que buen juego, los albicelestes dominaron el resto del partido, pero rebotaron ante un férreo muro y para colmo se repitieron en la formulita de buscar al salvador Di María por derecha o tirar centros en busca de un cabezazo milagroso pese a que era evidente que los árabes iban mejor por arriba. Y no surgió esta vez magia de la zurda de Leonel Messi.

Para destacar en cambio el golazo de Salem Al Dawsari que se sacó a cuatro rivales en el área, y la seguridad del arquero Mohammed Alowais, en un equipo que tuvo un rendimiento parejo. A los halcones se les atribuye una gran inteligencia, volar a gran velocidad y notable visión. También el coraje para zambullirse en el agua y cazar a sus presas. Y estos ‘Halcones Verdes’ mostraron todos esos atributos en el estadio de Lusail, el escenario cuya fachada evoca una vasija u otros recipientes de la edad de oro del arte en el mundo islámico.

Arabia es noticia mundial, porque ganó merecidamente, con jugadores que cumplieron a rajatabla su libreto, merced a un despliegue físico extraordinario. Argentina, en cambio, no tuvo un buen nivel, colectivo ni individual. Pareció estar en modo Copa América. Y eso, está visto, no alcanza para ser protagonista en una Copa del Mundo.

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EN MARCHA EL III CONGRESO UNIVERSITARIO DE SAN SIMÓN Opinión .Marcelo Chinche Calizaya

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Tuvieron que transcurrir treinta y tres años para que la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), en el marco de las prerrogativas y facultades establecidas en el Art. 92-I de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, los Artículos 19 y 29 del Estatuto Orgánico y en cumplimiento a la RCU N° 006/22 de 28 de enero de 2022, autorice la realización del III Congreso Universitario y RCU N° 077/22 de 21 de octubre de 2022, que aprueba la Convocatoria a este magno evento que definirá las bases para la construcción de la nueva universidad moderna, científica, democrática, plural, participativa y autónoma con capacidad de liderar efectivamente la vinculación del quehacer universitaria en la región y el país

Las autoridades universitarias a la cabeza del Ing. Julio Medina Gamboa, Rector de la UMSS, decidieron afrontar la planificación y realización de este magno evento inaugurado el pasado 17 de noviembre en ambientes de la Casa Campestre, donde participan en cogobierno paritario docente-estudiantil, un total de 182 congresales titulares y suplentes electos.

Arribar a este momento histórico no fue posible sin antes transitar por un congreso fallido el año 2007 que postergara las expectativas de iniciar un profundo proceso de reforma Universitaria estructural, capaz de conducir a la universidad decadente, anacrónica y anclada en el siglo pasado, hacia la Universidad del siglo XXI. Tal postergación fue consecuencia de intereses sectarios de grupo o gremiales cuya mezquindad y miopía política sistemáticamente inviabilizó su realización.   

Los cambios y las transformaciones que viven las sociedades del mundo, da cuenta de la necesaria reconfiguración de escenarios y contextos en los cuales tienen lugar dinámicas internas propias, que justifican de manera fehaciente, la necesidad de repensar los nuevos senderos por los cuales debe transitar la universidad del siglo XXI.

Sin duda, el camino hacia la transformación y la reforma no es otro sino el Congreso Universitario, máxima instancia de debate y deliberación institucional de asuntos vinculados a la reflexión profunda del quehacer universitario que considere el análisis y evaluación del modelo académico; el diseño, desarrollo y transformación curricular; la virtualización académica-administrativa; los programas de formación; la implementación de procesos de reingeniería financiera en la distribución de recursos, así como la revisión, modificación y creación de normas jurídicas como ámbitos centrales que serán tratados en las cinco comisiones Jurídica Institucional, Académica, Administrativa y Financiera, Régimen General Docente y Régimen Estudiantil.

Punto aparte merece referirnos al estatuto orgánico de la UMSS, aprobada y promulgada el 09 de mayo de 1990 y que significo la finalización del Primer Congreso Universitario iniciado en 1989, cuya vigencia y aplicación de la normativa regulatoria, ya no se adecúa al momento histórico por el que transita la universidad. Cual chaleco de fuerza ha imposibilitado introducir cambios y transformaciones tan necesarias para regular y normar la conducta, las acciones, el ejercicio de los derechos, deberes y obligaciones a ser cumplidas tanto por autoridades, docentes, estudiantes y administrativos.    

Es imperativo contar con un nuevo estatuto orgánico moderno y actualizado que establezca el conjunto de normas y principios que regirán la estructura de funcionamiento de la nueva universidad; así como la misión, visión, fines y objetivos. Más allá de los debates de orden político e ideológico; los encuentros y desencuentros inevitables entre grupos sectarios o gremiales que, a su turno, pretenden imponer posturas anteponiendo el bien mayor; debe triunfar el bien superior de la institucionalidad; cuya tarea ineludibles es dar respuesta efectiva a la justa reivindicación y deuda histórica, cual es la realización de procesos de selección y admisión docente (titularización), como el único mecanismo para demostrar la legitimidad y solvencia para ejercer la catedra y, con ello, desmantelar definitivamente la pretendida y vergonzosa “titularización por decreto planteada” por las ex – autoridades rectorales el año 2015.

MGR. MARCELO CHINCHE CALIZAYA

DOCENTE e INVESTIGADOR

COLUMNA ENTRELINEAS

C.I. 4391643-Cbba

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